El perfume es una novela sobre la identidad negada. Es también una novela sobre cómo operan las exclusiones dentro de la sociedad, no sólo del siglo dieciocho sino también en la contemporaneidad.
La figura del extraordinario ser inodoro, con una facultad sobrenatural para captar y fabricar olores es un símbolo de la anormalidad no aceptada por aquellos que calzan dentro de los parámetros normales y que, por lo mismo, trazan las coordenadas por donde deben conducirse los integrantes de los núcleos sociales.
Es desde este punto de vista que se configura un ser dual, atrayente y repulsivo: por un lado el don, por el otro el defecto, ambos conjugados para construir un personaje que oscila entre la admiración y el recelo por parte de los lectores.
Un punto importante en este doble movimiento lo constituye el narrador, quien evita la excesiva transferencia a partir de un relato en tercera persona que demuestra neutralidad, aun cuando en ocasiones centre su discurso en la perspectiva interior de los personajes.
Es de este modo que construye una novela interesante, susceptible de ser abordada desde múltiples enfoques: policial, terror, suspenso, amor y obsesión; palabras que rondan entre sus líneas, sugiriendo que nada es siempre lo que parece y que a menudo, juzgamos la apariencia de las cosas más que su esencia.
Para ustedes queda la tarea de establecer un paralelo entre los aspectos atractivos y repelentes de Jean Baptiste Grenouille, y de cómo estos configuran una identidad sin olor...